En este día de la madre quise homenajear a la que me tocó: la Tita, igual de loca, creativa, apasionada e intensa que yo.
Para esto elegí una preparación que no es tan típicamente un plato de mamá. No es una cazuela, un guiso o un postre. Es un sánguche y lo inventó mi mamá.
La historia comienza en plena década de los 80, en el café de una bomba Copec del que mi mamá se hizo cargo. Estaba al frente de una gran fábrica de celulosa, por lo que pasaba lleno de gente con mucha hambre, desde los gerentes hasta los camioneros. Sus sánguches tenían tal fama que se independizó y puso un restaurant en pleno centro de Arauco, al lado de la plaza, la iglesia, el correo, la municipalidad y todo lo que está en el centro de un pueblo chico.
Era una mezcla de fuente de soda, cafecito y bar. Circulaba público durante todo el día y mi mamá atendía por igual de capitán a paje. Iban el alcalde de Arauco y los pescadores de Tubul; los bomberos, los rotarios, los alguaciles, el cura, los extranjeros que pasaban por la ciudad. Cada evento social o familiar era celebrado en el Millahue. Bautizos, graduaciones… incluso recuerdo ver familias pasando a comer luego de un funeral.
Había ritos extraños también. Era común ver a escarmenadas señoras con sus hijas de delantal blanco con vuelitos después de misa y antes de almuerzo, tomando café con ¡pie de limón! Domingo tras domingo, la postal es la misma; sólo cambiaba para domingo de ramos cuando la misa era más larga, se juntaba más hambre y el boliche realmente se repletaba, de gente y de ramos a medio desarmar.
En ese tiempo no existían los software de administración ni proveedores que te iban a dejar las cosas a la puerta todos los días. No señor. En tiempos en que la palta Hass era una rareza y en que en invierno simplemente no había tomates, conseguir lo que se necesitaba para mantener la carta completamente operativa era una odisea. Me acuerdo de mi papá yendo a buscar paltas a los pueblos cercanos… de infinitas vueltas por todas las verdulerías del pueblo buscando tomates. Me acuerdo de la cara de alivio de mi mamá cuando por fin llegaban las benditas paltas.
Me acuerdo también muy vagamente (tenía unos 4 o 5 años) de ir donde “Silva” a buscar los lomos. Era toda una aventura. Sólo recuerdo una casa roja de madera media destartalada con un pasillo largo con piso de tierra, con gatos y sillones viejos. Luego una gran sala con ventanas altas y una mesa gigante en el medio, como un quirófano de otra época. Silva era gordo y peludo como un monstruo amigable. En un lado a veces había un animal entero colgando y en el suelo, un canasto de mimbre con chicharrones recién hechos, que me daban de regalo en un cucurucho de papel. Yo me iba feliz comiendo tan nutritivo y sano tentempié.
Pero vamos al grano. La receta que les quiero mostrar tiene su origen en el año 88. Se trata del Araucano. Nada de Ciudades Viejas, nada de Chiwakes. La innovación en sánguches nació exactamente en Arauco en la década de los 80, y fue iniciada por MI MAMÁ. Junto a otros dos (el francés y el español), constituyeron una verdadera revolución. No había viajero que no pasara a comerse un Araucano en el Millahue si pasaba por el pueblo; no había apuesta que no se pagara con un Araucano en el Millahue.
Y ojo, que fueron de los primeros sánguches de la zona que se tenían que comer con cuchillo y tenedor. Esa era la verdadera novedad. No había por allá Fuente Alemana ni nada parecido.
El Millahue dejó de ser de mi mamá en el año 95, pero si ustedes viajan a Arauco encontrarán en cualquier fuente de soda al menos el Araucano y el Francés. Eso sí… ni la sombra!
El Araucano es así (y en este mismo orden): pan frica, churrasco con cariño, tomate, porotos verdes, choclos con mayo (no mayo con choclo) y ají verde. El pan debe estar muy caliente y los choclos con mayo deben chorrear por los lados.
En este caso reemplacé el churrasco por bistec de punta paleta. Así quedó:
Lástima que en esa época yo era tan mala para comer que sólo comía barros jarpa o jamón con palta. Lesa no más.
Gracias mamita por alimentarnos a todos con tus sánguches y tu infinito cariño, a tu familia y a tantos que disfrutaron con tu buena mano e inventiva.
Un beso, un abrazo y felicidades!
Aquí la lista de blogs que también tendrán sus propios homenajes!









Isidora que maravilla de sanguche!!! me muero de hambre, le daría un mordisco ya!! se ve perfecto!!
te deseo un feliz día y para tu mamá tambien, un abrazo.
Yo soy de Concepción!!
Gracias Gloria! Un abrazo!